martes, 7 de abril de 2015

Tierra de Pasiones: Calanda y Alcañiz, el Bajo Aragón



Esta Semana Santa he dispuesto de unos días libres y me apetecía hacer algo especial. Hacía mucho tiempo que oía hablar de lo espectacular que era la tradición en el Bajo Aragón por estas fechas y, ahora que tenía la oportunidad, me decidí a vivirla en primera persona.

Visitar estas tierras me hacía especial ilusión ya que, siendo muy joven, la primera vez que me trasladé fuera de mi Galicia lo hice a Zaragoza, el recuerdo de lo bien acogido que fui por sus gentes me hace tenerles un cariño especial. 

Calanda y Alcañiz son dos municipios pertenecientes a la comarca del Bajo Aragón, situados en el noreste de la provincia de Teruel. A este itinerario se le denomina “Ruta del Tambor y Bombo”, yendo en sábado santo a Calanda uno se da cuenta del porqué nada más bajar del coche, el suelo retumba por el estruendo de dichos instrumentos y no hará más que crecer según nos vayamos acercando a la Plaza de España, frente a la iglesia, donde están situados los tamborileros. Los calandinos, ataviados con sus túnicas púrpuras, marcan el paso de la Semana Santa con sus tambores y bombos desde las 12 del Viernes Santo en el “romper la hora” hasta el “final de redobles” a las 14 del Sábado Santo. Pude presenciar éste último y doy fe de que asombra y sobrecoge el fervor que se palpa.

Podéis ver el vídeo del “final de redobles” pinchando AQUÍ

En tanto a la gastronomía, Calanda es sinónimo de melocotones. Es uno de los productos estrella de esta comarca, se comercializan bajo la Denominación de Origen Melocotones de Calanda y son famosos por su ingenioso sistema de producción en el cual los introducen en bolsas de papel cuando aún penden del árbol para retardar su maduración y recolección, con ello consiguen producirlos cuando ya ha pasado su estacionalidad y, además, un dulzor único debido a esa maduración “diferente”. Obviamente no me pude resistir, están buenísimos.

Retomando mi ruta, con el cesar de los tambores en Calanda me dirigí a Alcañiz, cambiando el púrpura calandino por el azul de las túnicas de los tamborileros alcañizanos. Allí pude acompañar la procesión del Santo Entierro que acompasa sus pasos con redobles incesantes. Es un acto que engloba a la perfección la tradición de esta tierra, la solemnidad y recogimiento acompañado por el “llanto” de los tambores y bombos, pone los pelos de punta. Además, si vais a Alcañiz, no podeis perderos el Castillo de los Calatravos (actual Parador Nacional de Alcañiz) y la iglesia de Santa María la Mayor, ambos impresionantes.

Por otro lado, al margen de los actos propios de las fechas, si salimos al campo veremos que se trata de una tierra riquísima, donde los olivos y melocotoneros, entre otros, abundan dando forma a un paisaje precioso y a unos productos estupendos. En tanto al producto del Bajo Aragón cabe destacar su aceite de oliva (D.O. Aceite del Bajo Aragón), los anteriormente citados Melocotones de Calanda (D.O Melocotón de Calanda), el famoso Ternasco (D.O. Ternasco de Aragón) y el Jamón de Teruel (D.O. Jamón deTeruel).

Tras haber vivido esta experiencia, caigo en la cuenta que las tradiciones tienen un arraigo que resulta fascinante y que, independientemente a las creencias de cada uno, formamos parte de ellas. La gastronomía forma parte de la cultura popular y tiene su expresión a través de platos que se han configurado a lo largo de la historia especialmente para estas fechas, es  por esto que,  aprovechando esta experiencia, comparto con vosotros una receta de un potaje de vigilia con un guiño al producto del Bajo Aragón. Espero que os guste.


Podéis ver y descargar la receta pinchando AQUÍ

Información y lugares que recomiendo para todo aquel que quiera visitar Calanda y Alcañiz:

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